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martes, 23 de febrero de 2010

¿Tienes gasolina en la sangre? Pronto parecerá que si


¿Creías que lo habías visto todo y que todo está inventado? ¿Y si te digo que se puede generar energía con el flujo sanguíneo? Si, traigo otra entrada de "energy-harvesting".


Ya hemos hablado anteriormente sobre sistemas piezoeléctricos para la generación de energía. Pero siempre se instalaban en carreteras, ropa, discotecas, el metro, etc. pero nunca dentro de cuerpo humano.

Esta tecnología utiliza nanocables piezoeléctricos de óxido de zinc que generan electricidad cuando se les excita mecánicamente. Los nanocables miden 5.000 veces menos que un pelo humano y su diámetro es 25 veces menor y son capaces de producir energía de vibraciones producidas por fluidos como el aire o la sangre.

Obviamente, le auguro futuro en la medicina, simpre y cuando el remedio no sea peor que la enfermedad. No sé, tener millones de nano-cilíndros en mis venas y arterias no me parece lo más natural del mundo... Venga a decirnos que cuidemos el colesterol porque obtura las arterias y vamos y nos ponemos nanotubos. Sino, mirad la imagen de abajo.



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domingo, 21 de febrero de 2010

Cientificos del MIT desarrollan ropa que genera energía


El mundo del energy harvesting me apasiona, y le auguro un futuro prometedor. Tan prometedor como no tener que volver a cambiar una pila o regargar una batería conscientemente, con el innegable beneficio medioambiental que esto aporta.

Esta vez el principio utilizado es el Seebeck, que también ha sido tratado en este blog. Los investigadores se están centrado en crear ropa que genere energía. Estos chicos del MIT aseguran que son capaces de producir 100 micro-vatios por cada uno o dos grados de diferencia de temperatura entre el cuerpo humano y el aire.

Un sistema como este puede alimentar un sistema de cardio-monitorización durante todo el día, mediante un dispositivo que se ajusta a la piel en el brazo o en la pierna y que extrae la energía de la diferencia de temperatura entre la piel y el aire. Obviamente, esta tecnología tiene innumerables aplicaciones industriales también.

El reto para que tenga aplicaciones sanitarias es miniaturizar el sistema para que la célula seebeck y el disipador acoplado a esta no incomode al paciente.

Vía: MIT


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domingo, 31 de enero de 2010

La microgeneración por efecto piezoeléctrico más cerca


El efecto piezoeléctrico es algo que me llama potentemente la atención. Lo conocemos hace mucho tiempo y lo llevamos usando décadas. Por ejemplo en mecheros, calentadores, cocinas. Normalmente para crear arcos eléctricos, pero no para generar electricidad.

Aunque parezca ciencia ficción, esto es posible gracias a una propiedad de algunos materiales denominada piezoelectricidad. Un material piezoeléctrico genera un determinado voltaje eléctrico al ser deformado, una característica que resulta sumamente útil para fabricar desde los más complejossensores electrónicos hasta encendedores automáticos (al pulsar el botón, lo que hacemos es deformar un material piezoeléctrico hasta el punto que genera una chispa debido a la diferencia de potencial eléctrico).

Los implantes experimentales (como el de la foto) son finas láminas de silicona que contienen un piezoeléctrico en su interior, en concreto PZT (zirconato-titanato de plomo), que es tan eficiente que convierte el 80% de la energía mecánica aplicada sobre él en eléctrica.

Los implantes se pueden colocar en muchos lugares en los que se produce movimiento constante. El movimiento respiratorio es el caso más claro, pero hay otros muchos. Por ejemplo, cualquierarticulación sería un lugar idóneo para producir electricidad mientras caminamos.

Evidentemente, las posibilidades de estos implantes van mucho más allá que la de recargar la batería del móvil (dudo que haya gente tan ‘geek’ como para implantarse un cargador en el cuerpo). El caso más claro es el de los marcapasos, que requieren una delicada intervención quirúrgica para remplazar la batería antes de que se agote. Con estos implantes piezoeléctricos, el paciente tendría una batería perpetuamente alimentada.

Imagen | Frank Wojciechowski – Universidad de Princeton

Via Geniciencia


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